mayo 24, 2008
MUSICA, LA HERIDA INTELIGENTE
Cocorosie
La Maison de Mon Rêve
La Maison de Mon Rêve
Cocorosie no existe. Se hundió en el cataplum que desalentó a Polonia con todo y sus polacos, hace ventiún años. El mayordomo de tiros largos que velaba por la paz en las calles polacas, el último de una nutrida tropa de animosos varones de fino enjuage y mangas de chocolatería, se ha esmerado en vencer la fatiga. ¿Recuerdas su mal gusto, el olor pajizo de su loción, la pata de palo? Cocorosie merece un benemérito diagnosis, no el canasto de elogios con que suele calificarse al brutal pop de las hermanas Cassidy, sañudo en su poética, frígido en su mitología y mal valorado como la artesanía de los papúa. Llegaste tarde. Polonia no existe más. En su lugar hay catorce minúsculas polonias todas ellas discordantes, que son y operan como esporas: sigue la dirección del viento y hallarás más.
Joanna Newsom
Ys
Ys
En apego a un proceso lógico para su abuela, heredado para su madre y obligatorio para ella, al hacerse la luz Joanna se coloca un recipiente de agua diáfana en el monte de Venus. Se inflama el mediodía en la pradera de su apartamento mientras ella escribe canciones gozosas, obedientes, aceitadas como la frase Arab boy this is happiness. En cierto giro, en determinada curva de aquel texto acústico, una partitura azul rompe las reglas y desvía su trayectoria, abstenia, murmurante, hija de un corchete irlandés en Fa menor que viajó sin registro en un cargo mercantil de los mares alógenos y de una perfumada clave de Sol que gustaba de abrir las piernas en el muelle. Joanna está un poco harta de partituras azules que se resisten porque sí, vacías de ideas. Le recuerdan a esos coleópteros de ingeniería rococó que encienden su portentoso sistema de navegación con un gesto algebraico y en lugar de zurcar el Atlántico para fertilizar a cuatrocientas hembras optan por el suicidio dándose de tumbos en un foco.
www joanna-neswom com
M.I.A.
Kala
Son la pareja chic. Maya Arulpragasam divaga en artificiosas penitencias y no desea otra cosa que ser arrollada por el cruce de carnes de esa voluminosa espalda, la de su música viril, desaseada y gutural que huele a viernes. Él, digamos, la música, celebra que Maya pierda la facultad del habla durante el sexo porque, a cambio, sus labios vaginales son capaces de aspirar tabaco, recitar a Walcott y balbucear malas palabras en francés. Al anochecer, en el último acueducto de luz, la pareja que llamamos M.I.A. se soba al influjo de óperas desmadrosas como “20 Dollar” y “Paper Planes”. No te diré más. Exponerte a Kala no sepultará el cenote con que sobrellevas la fiesta del siglo, aunque seguro irradiará sus fosas y hará más navegables sus profundidades.
Kala
Son la pareja chic. Maya Arulpragasam divaga en artificiosas penitencias y no desea otra cosa que ser arrollada por el cruce de carnes de esa voluminosa espalda, la de su música viril, desaseada y gutural que huele a viernes. Él, digamos, la música, celebra que Maya pierda la facultad del habla durante el sexo porque, a cambio, sus labios vaginales son capaces de aspirar tabaco, recitar a Walcott y balbucear malas palabras en francés. Al anochecer, en el último acueducto de luz, la pareja que llamamos M.I.A. se soba al influjo de óperas desmadrosas como “20 Dollar” y “Paper Planes”. No te diré más. Exponerte a Kala no sepultará el cenote con que sobrellevas la fiesta del siglo, aunque seguro irradiará sus fosas y hará más navegables sus profundidades.
www miauk com

Autechre
Quaristice
Del continente sonoro de Autechre cada temporada gotea música espléndida. ¿Quaristice es música?, ¿música espléndida? ¿Se puede innovar con el cogote preñado de estrépitos, ajeno a la cinética urbana, con las monturas pavé? Nunca lo sabrás si te atiborras de géneros inestables, aplaudes la irrupción de DJs cuya colocación, lejos de apuntar a tierra firme con sus espejos y espejismos, hace las veces de archipiélago, o si, en otro plano, lo tuyo es la veta horizontal guitarra-bajo-batería y vives al amparo del punk ergonómico. Entretanto, sólo porque sí, cada 20 ó 24 meses Autechre traza con flamboyante autonomía un confín más en su cartografía del miedo. Qué hondas galerías en Quaristice, qué altos muros. Entra, aúlla: prueba su eco.
www autechre.watmm com
Artic Monkeys
Favourite worst nightmare En tiempos de frigidez la fe es un artrópodo miope con aires de insurgente cuyo centro gravitatorio reposa más allá de las enormes patas. Categoricemos Favourite worst nightmare: pop separatista, brit-punk de soya, boogie migratorio… Los Artic Monkeys tiñen su prosa en un matraz. Sólo así puedo entender que este álbum se masifique a tal velocidad y cultivos microscópicos como “Teddy Picker” y “Balaclava” deambulen el imaginario colectivo con pagana rareza, de torpe mecánica, movidos por flagelos. Es verdad, la radio sufría de catarro, pero estos ingleses han venido a congestionarla con tres nuevos elementos. Dime cuáles: ¿el valle, la tormenta, las millas recorridas? ¿El amor de trolebús, la cicatriz, el tícket frío? No. El ansia, la estafa y los recursos ligeros.
Favourite worst nightmare En tiempos de frigidez la fe es un artrópodo miope con aires de insurgente cuyo centro gravitatorio reposa más allá de las enormes patas. Categoricemos Favourite worst nightmare: pop separatista, brit-punk de soya, boogie migratorio… Los Artic Monkeys tiñen su prosa en un matraz. Sólo así puedo entender que este álbum se masifique a tal velocidad y cultivos microscópicos como “Teddy Picker” y “Balaclava” deambulen el imaginario colectivo con pagana rareza, de torpe mecánica, movidos por flagelos. Es verdad, la radio sufría de catarro, pero estos ingleses han venido a congestionarla con tres nuevos elementos. Dime cuáles: ¿el valle, la tormenta, las millas recorridas? ¿El amor de trolebús, la cicatriz, el tícket frío? No. El ansia, la estafa y los recursos ligeros.
www articmonkeys com
Murcof
Cosmos
No te acostumbres a dormitar, vendría la pobreza. Como toda civilización, la obra de Murcof mana del austero anclaje del silencio: algo espolea a los primeros individuos a musicalizar el caos en lentas convulsiones, la armonía se abulta, se contrae y finalmente se incendia, alevosa. Los aborígenes renuncian a serlo y se juegan el futuro en balsas, como a su modo lo hace Fernando Corona en Cosmos, un álbum malcriado a golpe de remos que no aspira a la quietud del muelle sino al encallamiento. Quizá por dislate, quizá por descarrío, quizá por cierta especulación maleada del Libro de los Proverbios, el resultado es milagroso. Al mediodía del álbum, “Cielo” transita en elegante deterioro y “Cometa” detona un ambient discursivo sin contraparte en América. Larga vida, Murcof.
Cosmos
No te acostumbres a dormitar, vendría la pobreza. Como toda civilización, la obra de Murcof mana del austero anclaje del silencio: algo espolea a los primeros individuos a musicalizar el caos en lentas convulsiones, la armonía se abulta, se contrae y finalmente se incendia, alevosa. Los aborígenes renuncian a serlo y se juegan el futuro en balsas, como a su modo lo hace Fernando Corona en Cosmos, un álbum malcriado a golpe de remos que no aspira a la quietud del muelle sino al encallamiento. Quizá por dislate, quizá por descarrío, quizá por cierta especulación maleada del Libro de los Proverbios, el resultado es milagroso. Al mediodía del álbum, “Cielo” transita en elegante deterioro y “Cometa” detona un ambient discursivo sin contraparte en América. Larga vida, Murcof.
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